Resonancia Chthuluceno (2023)

Resonancia Chthuluceno (2023)
Música para 14 envíos independientes.

A Donna Haraway

Resonancia Chthuluceno (2023) es una una obra sonora para soporte fijo para 14 envíos independientes. La base material sonora del proyecto se compone de los siguientes registros: a) las sirenas y bocinas de buques similares al de la sala (hasta 75 m de eslora) y buques más grandes (más de 75 m de eslora); b) las vocalizaciones de lobos marinos (Otaria flavescens) que habitan el puerto de la ciudad y de la colonia reproductiva de Isla de Lobos (Uruguay); c) registros por hidrófonos de los silbidos de los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus); d) registros sonoros de mares y mareas de la costa atlántica Argentina; e) improvisaciones para piano.

El conjunto reflexiona sobre la relación musicalidad/funcionalidad del repertorio sonoro de las sirenas/bocinas de los buques medianos de pesca; sobre los sonidos que constituyen un territorio (Fonoceno); y el anhelo de imaginarnos mundos sonoros compartidos entre humanos y otras especies.

Resonancia… surgió en el puerto de la ciudad de Mar del Plata (Argentina) y fue finalizada en Heidelberg (Alemania), con un océano y algunos años entre medio. Ese puerto tiene una gran variedad de buques de pequeña y mediana escala. Los fines de semana o los días de práctica podemos escuchar hermosas fanfarrias a lo largo de la Base Naval de Mar del Plata. Son sonidos penetrantes que llegan hasta varios cientos de metros hacia la tierra, construyendo móviles territorios sonoros superpuestos. El registro de las bocinas son de 2013, realizados con una grabadora Tascam DR-40. Me encontraba a unos 50 m del buque más cercano, aunque algunas barcos estaban a más de 100 m. Había viento moderado del sector sur, así que por momentos tuve que utilizar un paravientos.

Otros sonidos importantes de la obra son las vocalizaciones o “firmas acústicas” que comparten los lobos marinos y los delfines nariz de botella. Se trata de sonidos característicos que porta cada individuo para que pueda ser reconocido dentro de su comunidad. En el caso de los lobos, las hembras alternan los viajes de búsqueda de alimento en el mar con períodos de lactancia en tierra. Estas frecuentes separaciones entre madres y crías requieren un sistema de reconocimiento individual bien desarrollado para reunirse. Los resultados de numerosos estudios realizados hasta la fecha indican que las señales acústicas, eficaces a corto y largo alcance, son esenciales en el reconocimiento madre-cría. (Trimble, 2011). Algunas de las grabaciones que utilizo de los lobos me las ofreció la Dra. en biología Micaela Trimble.

Una situación similar se da con los delfines donde también el sonido es un enlace vital para la evolución de esas especias. Las grabaciones de las que me serví para esta obra fueron realizadas en el año 2016 en el acuario de la ciudad de Mar del Plata. Son registros de sus silbidos tonales con un tope de frecuencia cercano a los 20 khz (aunque estos mamíferos producen además sonidos de ecolocalización, clicks o pulsos, cuyos picos llegan a las 130 khz). Es importante señalar que para realizar las grabaciones el equipo de la Dra. en biología Gisela Giardino construyó un hidrófono de bajo presupuesto. Diseñaron el compartimiento estanco que contiene sensores piezoeléctricos, conectados a un grabador digital Olympus VN-7200. Las grabaciones se hicieron a una frecuencia de muestreo de  44,1 khz a 16 bit de profundidad. Las tomas fueron recortes de 3 horas de grabación continua.

Este ecosistema de barcos y animales se conecta con mi interés recurrente por el estudio y la fascinación por paisaje sonoro, y los gestos musicales. Aparecen en la obra tres puntos de escucha de la costa del Mar Argentino: “Mirador Centinela”, Centinela del Mar; “La Paloma”, Chapadmalal y “Playa los Acantilados”. Se trata de playas desérticas, en las que aún resuenan sonidos surgidos hace por los menos 1 millón de años, cuando el mar se acercó a la costa a la posición actual. Y finalmente el piano, en tanto máquina sonora y mueble que resuena. Es un sonido y un objeto tan cercano como la teoría de la evolución o la gravedad. Es un marco, una resonancia que todo lo reúne, como un mar. Las grabaciones para la obra fueron realizadas en agosto de 2014 con dos micrófonos condensadores Rode NT5 a 48 Kh. El pianista Mariano Losi interpretó las muestras que en la obra se utilizan.

El enredo de sonidos, especies, artefactos y tiempos se presentan en Resonancia Chthuluceno como un “juego de cuerdas”, en el que una mano sostiene un patrón para que la otra lo continúe. La responsabilidad de sostener con las manos (y los odios) las múltiples formas actuales, en general amenazadas, entiendo será la dirección que tomará la estética en el futuro, que ya es ahora.

(…)

Trimble Micaela, Charrier Isabelle (2011) “Individuality in South American sea lion (Otaria flavescens) mother–pup vocalizations: Implications of ecological constraints and geographical variations?”. Mammalian Biology. Zeitschrift für Saugetierkunde.

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